Los electrodomésticos de la familia de cocción se incluyen en la categoría de gama blanca, que fue una de las líneas que más sufrió los efectos de la crisis. Afortunadamente, parece que los malos tiempos van quedando atrás. Ya el año pasado, la línea blanca creció por encima del 2%, tanto en valor del mercado como en volumen de unidades vendidas, tal y como se desprendía de los datos recabados por la Asociación Nacional de Fabricantes e Importadores de Línea Blanca (ANFEL). Y este año se confirma esta tendencia.
Según Anfel, la facturación de la gama blanca creció un 7,23% en el último ejercicio, con un incremento del 5,18% en el número de unidades vendidas. Este dato también refleja cierto aumento del tique medio, puesto que el sector ha logrado hacer crecer más la facturación que el volumen de aparatos comercializados, por lo que se deduce que el consumidor está apostando por equipos con mejores prestaciones, alejándose de los productos de primer precio.
Si atendemos a las cifras de GfK TEMAX, la línea blanca acumulaba una facturación de 2.062 millones de euros a la conclusión del tercer trimestre de 2018, con un crecimiento del 5,9% respecto a los tres primeros trimestres del ejercicio previo.
Así pues, aunque no tenemos datos concretos acerca del reparto de las ventas de gama blanca por tipo de producto, la evolución registrada por el conjunto de esta línea nos lleva a pensar que los electrodomésticos de la familia de cocción mantuvieron una trayectoria ascendente en 2018.
“El mercado en España sigue creciendo y evolucionando”, asegura Alberto Dani, Director de Producto del grupo Electrolux. Candy Hoover estima que el mercado “creció entre un 0% y 5%” y augura que “seguirá haciéndolo en 2019”. Pedro Cuerda, Corporate Product and Outsourcing Director de CNA Group, fabricante de las marcas Cata, Nodor y Edesa, señala que el mercado creció en 2018 “por encima del 6%, más en encastre y en torno al 4% en libre instalación”.
Con la vista puesta en el presente ejercicio, prevé “una cierta ralentización del crecimiento, derivado de la situación política en Cataluña, la previsión incierta de las nuevas elecciones, el incremento de la presión fiscal o la disminución a la baja del crecimiento de las economías en la zona euro, factores que hacen disminuir las expectativas de consumo”.