La conectividad y el Internet de las Cosas (IoT, sus siglas en inglés) han llegado a nuestros hogares para quedarse. Frigoríficos inteligentes, aspiradores programables, básculas conectadas a nuestros móviles, equipos de aire acondicionado que se manejan desde una app, termostatos inteligentes… Las posibilidades que brinda la conexión a internet de los electrodomésticos son ya muchas, a pesar de que es una tecnología que todavía está arrancando.
Strategy Analytics pronostica que el ‘hogar conectado’ comenzará a tener peso a partir de 2020. La consultora estima que en los próximos cuatro años se sumarán 10.000 millones de dispositivos conectados, que se unirán a los cerca de 20.000 aparatos conectados que ya habría en todo el mundo a finales de 2017. No en vano, adelanta que en 2021 habrá más dispositivos del IoT que smartphones.
Asimismo, un informe de Juniper Research pronostica que la automatización del hogar inteligente y los dispositivos de vigilancia crecerán por encima de los 770 millones de equipos en todo el mundo en 2021, frente a los 68 millones que había en 2016.
Y es un mercado que va a mover grandes cantidades de dinero, IDC prevé que el gasto mundial en el universo del IoT –hardware, software, etc.- alcanzará los 772.500 millones de dólares en 2018, un 14,6% más que en el año anterior (674.000 millones).
El sector de los electrodomésticos no va a quedarse al margen y poco a poco iremos viendo cómo la conectividad empieza a formar parte de las prestaciones exigidas en determinado segmento de productos. De hecho, los fabricantes ya están empezando a aproximarse al IoT, incorporando estas características en muchos aparatos. “Los electrodomésticos conectados, como parte de las llamadas casas inteligentes, están aquí y vienen para quedarse. El IoT es el futuro y el siguiente paso dentro de la evolución de cualquier producto, para aumentar su funcionalidad y practicidad y así hacer la vida diaria más fácil a nuestros clientes”, se indica desde Electrolux.