Diferentes fuentes citan a James Murray Spangler como el padre de la aspirador portátil quien, en 1907, ideó un rudimentario sistema capaz de recoger el polvo. Se trataba de un artilugio que, con un motor sujeto a una caja y una funda de almohada, a modo de depósito para el polvo, y todo ello amarrado a un palo de escoba, dio solución al problema de tos crónica que padecía, derivado del polvo que levantaban las barredoras de su habitual trabajo de limpieza. Un año después patentó el invento, fabricando a la par unos pocos ejemplares de estos aspiradores. La prima de Murray, esposa de William H. Hoover, fue su primer cliente. Este último, adivinando su potencial, decidió montar una factoría para su producción y comercialización.
as dimensiones y peso de esos primeros modelos distan mucho de los actuales aspiradores que son, por fortuna, más pequeños y ligeros. Al igual, las constantes inversiones en tecnología por parte de los fabricantes, adaptándose a las necesidades del mercado, han provocado nuevos conceptos y soluciones como la tecnología ciclónica, la supresión de la bolsa o la incorporación de filtros para mejorar la calidad del aire.
También la limpieza de los diferentes tipos de suelos, no sólo alfombra o moquetas como ocurría antes, ha contribuido a facilitar la vida de los usuarios que ahora, gracias al I+D de los fabricantes que han desarrollado aspiradores de altas prestaciones y sus accesorios correspondientes, disponen de productos capaces de aspirar todo tipo de superficies y suciedades, incluidos los líquidos.
También la limpieza de los diferentes tipos de suelos, no sólo alfombra o moquetas como ocurría antes, ha contribuido a facilitar la vida de los usuarios que ahora, gracias al I+D de los fabricantes que han desarrollado aspiradores de altas prestaciones y sus accesorios correspondientes, disponen de productos capaces de aspirar todo tipo de superficies y suciedades, incluidos los líquidos.