El estudio, solicitado por los propios fabricantes de toallas de papel y publicado en el Journal of Hospital Infection , ha sido desarrollado bajo condiciones artificiales que no reflejan un uso real de los secadores de manos. A pesar de que el propio estudio asegura que en él “ existen algunas debilidades y limitaciones ”, los fabricantes de papel lo presentan como un hecho.
El estudio es inconsistente por las siguientes razones:
- Las mediciones no fueron realistas; se utilizaron manos con guantes que se contaminaron con hasta 10 millones de bacterias por mililitro, una cantidad nada realista.
- A continuación, y sin ser lavadas con agua previamente, se secaron las manos con los guantes puestos(con altos niveles de contaminación).
- La cantidad de bacterias recogidas en el aire es insignificante y se presenta sin ningún tipo de contexto real; de hecho, se liberan más bacterias en el aire al quitarse la chaqueta o cambiarse los zapatos que la cantidad encontrada en este estudio.
Si el estudio se hubiese llevado a cabo en un cuarto de baño real y en condiciones de uso normales, sus conclusiones hubiesen sido totalmente diferentes; principalmente porque las personas, antes de secarse las manos, se las lavan con agua para eliminar las bacterias y sobre todo, porque nadie utiliza guantes al lavarse y secarse las manos.
Cuando las manos se secan correctamente se reduce la diseminación de bacterias en hasta 1.000 veces.
El secador de manos Dyson Airblade™ ha demostrado ser tan higiénico como las toallas de papel en varios estudios llevados a cabo por diferentes entidades de prestigio como la Universidad de Bradford (publicado en la revista de Microbiología Aplicada), el Instituto de Investigación Microbiológica , la facultad de medicina de la Universidad de Florida y el Campden BRI .
Los propios estudios realizados por la industria de las toallas de papel muestran que el secador de manos Dyson Airblade™ es tan higiénico como las toallas de papel. En 2013, la segunda mayor compañía de toallas de papel, SCA encargó un estudio a Campden BRI, que midió los mismos factores bajo condiciones más realistas. Al hacer referencia al proceso de lavado de manos, el estudio concluyó que “ no hay evidencias significativas de diferencias entre los métodos de secado de manos con respecto a la presencia de bacterias en el aire del secado