El respeto por el medio ambiente y el cuidado del planeta se han convertido en una prioridad en los últimos años. Los gobiernos y organizaciones internacionales han empezado a actuar con el fin de frenar el deterioro medioambiental, implementando medidas para reducir el impacto que tienen en el entorno determinadas actividades. Estas actuaciones afectan a todos los ámbitos, por lo que el sector de los electrodomésticos y la electrónica de consumo no es una excepción.
Las medidas que se están tomando en este sector atañen a todo el ciclo de vida del producto, desde la fabricación hasta la gestión de los residuos, concediendo un papel especialmente relevante a la mejora de la eficiencia energética de los aparatos. Las compañías se están volcando en este campo y el usuario cada vez presta una atención mayor a este aspecto a la hora de sustituir sus viejos electrodomésticos. Los clientes cada vez están más concienciados en mirar las categorías energéticas de los aparatos y la decisión final, muchas veces, viene forzada por el consumo del aparato. Y las campañas de sensibilización del Gobierno ayudan a que el cliente pueda decantarse por un producto u otro, se afirma desde Smeg.
Carlos Morales, Jefe de Ventas de Franke, reconoce que la ecoeficiencia juega un papel fundamental en la decisión de compra del usuario. Todos somos más consecuentes con el cuidado del medio ambiente y el consumidor no sólo busca una buena relación calidad/precio. Ahora, al estar más informado, busca parámetros tales como prestaciones, consumo o clasificación energética del aparato.
Asimismo, Ana Molarinho, Directora de Marketing de Electrolux Iberia, afirma que la eficiencia energética es un aspecto que poco a poco va ganando relevancia a la hora de adquirir un nuevo electrodoméstico. Sin embargo, todavía hay factores que tienen mayor peso en la decisión de compra, como el precio. Por ello, tanto nosotros como fabricantes como la distribución o las administraciones públicas, debemos continuar con esta labor con los consumidores, para que tengan en cuenta la importancia de adquirir electrodomésticos eficientes. Por un lado, por el ahorro energético, que se traduce en un ahorro en las facturas. Por otro, y aún más importante, por el cuidado del planeta.
En este sentido, desde Teka se indica que en la ecoeficiencia coinciden dos factores. Por un lado, el puramente económico, que se traduce en ahorro de dinero para el consumidor. Por otro, el respeto y la protección del medio ambiente. Ambos factores influyen en la decisión de compra. Si bien en algunos países es más importante el ahorro, en otros, especialmente el Norte de Europa, la conciencia ecológica tiene mucho más peso. No obstante, las políticas de sensibilización, el debate sobre el cambio climático y una mayor conciencia sobre el entorno, hacen que las energías limpias, la reducción de emisiones en toda la cadena de producción y la comercialización, sean un elemento de relevancia y no una opción de la empresa, sino parte de sus fundamentos.
Thomas Helsinghoff, Product Manager de Aspiración de Nilfisk, reconoce que el etiquetado energético ha ido ganando importancia a la hora de tomar una decisión de compra. Y Raquel Boada, Marketing Manager para España y Portugal de Polti, comenta que la ecoeficiencia ha dejado de ser un aspecto poco valorado en los electrodomésticos y ha pasado a ser un diferenciador de compra. La introducción de la etiqueta energética, la reducción de watios y los planes renove, hacen que el consumidor tenga cada vez más en cuenta este dato. No obstante, asegura que aún así, sigue sin ser el pilar de compra. Otros aspectos, como el precio, son más decisivos a la hora de decantarse por un producto u otro. Por eso, insiste en que debemos seguir realizando campañas de concienciación e información al consumidor sobre las ventajas de utilizar productos con una mayor clasificación energética.