
El pasado mes de diciembre entró en vigor la normativa europea que establece una nueva etiqueta energética. La clasificación sigue teniendo siete niveles de eficiencia -con algunas salvedades-, que van de la A+++ a la D (de mayor a menor eficiencia), identificadas con una escala de flechas de color que van desde el verde oscuro al rojo (de menor a mayor consumo). Así, la diferencia más evidente es la eliminación de la etiqueta de las clases más ineficientes (E, F y G) y la incorporación de tres niveles de eficiencia superior (A+, A++ y A+++), aunque los dos primeros ya existían para la gama de frío. Además, la información contenida en la etiqueta (consumo de energía, emisión de ruido en decibelios, capacidad, consumo de agua…) será ofrecida mediante pictogramas en lugar de con textos. Y los consumos reflejados serán datos anuales, dejando de ser mostrados por ciclos de lavado, etc.
Esta nueva etiqueta ya ha sido aprobada y definida para la familias de frío (frigoríficos, congeladores y vinotecas), lavadoras y lavavajillas y se está preparando para el resto de electrodomésticos. Aunque la normativa de nuevo etiquetado no será obligatoria hasta el mes de diciembre de este año, lo cierto es que muchos fabricantes ya la están utilizando de forma voluntaria.
A continuación, vemos cómo afecta la nueva regulación a los aparatos de línea blanca (sin entrar en cocción -hornos, cocinas, encimeras y campanas-) y los desarrollos que están trayendo al mercado los fabricantes de gama blanca y marrón para conseguir equipos más eficientes.