La línea blanca y la gama de cocción, en particular, parece que dejan atrás los fantasmas de la crisis. El estallido de la burbuja inmobiliaria sumió al sector en una profunda depresión de la que ha costado sobreponerse. Sin embargo, está retomando el pulso. Según los datos recabados por la Asociación Nacional de Fabricantes e Importadores de Línea Blanca (ANFEL), la facturación creció un 2,49% en 2017, gracias a que se lograron vender 143.501 unidades más que un año antes (+2,17%).
Si nos centramos en la familia de cocción, los datos son muy positivos. Se registró crecimiento en el número de unidades vendidas de encimeras de inducción (+10,21%), hornos (+5,4%), campanas (+2,1%) y cocinas (+28,27%). Sólo se contrajo la venta de vitrocerámicas (-3,47%), pero sin lastrar al conjunto de las placas, ya que la venta total de encimeras también creció (+3,95%).
“En general, el mercado de la gama de cocción se ha comportado de manera muy positiva en términos económicos durante 2017. Se nota cierto repunte, bien por creación de nuevas viviendas o por reforma de viviendas antiguas. Especial crecimiento han tenido las gamas de hornos y de campanas, donde cada vez prima más el diseño,
además de la tecnología. Durante el ejercicio 2018 lo que se espera es que el mercado de la gama de cocción siga creciendo”, se indica desde Bosch, marca del grupo BSH.
Enrico Parmigiani, Iberia Product Line de Electrolux España, aprecia “crecimiento estable” en la línea de cocción e indica que “la reposición es uno de los factores que influyen en el crecimiento”. En cuanto al ejercicio presente, pronostica un “crecimiento moderado”.