Cada día contamos con más aparatos eléctricos y electrónicos en nuestro hogar: grandes y pequeños electrodomésticos, aparatos electrónicos de consumo, de alumbrado, juguetes, equipos deportivos, equipos médicos, equipos de informática y telecomunicaciones…
En este sentido, se crean cantidad de residuos, los RAEE, que es como se denominan a los residuos de los aparatos eléctricos y electrónicos procedentes tanto de hogares particulares como de usos profesionales. Son residuos con un alto nivel contaminante que constituyen una amenaza muy seria. En su mayoría contienen metales pesados, sustancias como bromo, cadmio, fósforo, mercurio, arsénico, cobalto… que pueden contaminar el agua o participar en la formación de gases de efecto invernadero.
Además, cabe tener presente que año a año esta cifra de residuos va aumentando, y no tener presente una buena planificación para controlarlos y tenerlo presente puede provocar un riesgo importante para el medioambiente y para la salud.
Los aparatos eléctricos y electrónicos se dividen en categorías y subcategorías en función de su uso y de sus características. A partir del 14 de agosto de 2018 se clasifican los AEE en 7 categorías (en lugar de 10 como se venía haciendo hasta entonces), según lo dispuesto en el Real Decreto 110/2015. Estas categorías son:
- Aparatos de intercambio de temperatura con excepción de 1.1, 1.2 y 1.3.
- Subcategoría 1. Aparato eléctrico de intercambio de temperatura clorofluorocarburos (CFC), hidroclorofluorocarburos (HCFC), hidrofluorocarburos (HFC), hidrocarburos (HC) o amoníaco (NH).
- Subcategoría 2. Aparato eléctrico de aire acondicionado.
- Subcategoría 3. Aparato eléctrico con aceite en circuitos o condensadores.
- Monitores, pantallas y aparatos con pantallas de superficie superior a 100 cm²
- Subcategoría 1. Monitores y pantallas LED.
- Subcategoría 2. Otros monitores y pantallas.
- Lámparas
- Subcategoría 1. Lámparas de descarga (mercurio) y lámparas fluorescentes.
- Subcategoría 2. Lámparas LED.
- Grandes aparatos (con dimensión exterior superior a 50 cm)
Están incluidos, entre otros: Electrodomésticos, aparatos de consumo, equipos de informática y telecomunicaciones, luminarias, aparatos de reproducción de sonido o imagen, equipos de música, herramientas eléctricas y electrónicas, juguetes, equipos deportivos y de ocio, productos sanitarios, instrumentos de vigilancia y control, máquinas expendedoras y equipos para la generación de corriente eléctrica.
- Pequeños aparatos (sin ninguna dimensión exterior superior a 50 cm)
Están incluidos, entre otros: electrodomésticos, aparatos de consumo, luminarias, aparatos de reproducción de sonido o imagen, equipos de música, herramientas eléctricas y electrónicas, juguetes, equipos deportivos y de ocio, productos sanitarios, instrumentos de vigilancia y control, máquinas expendedoras y equipos para la generación de corriente eléctrica.
- Equipos de informática y telecomunicaciones pequeños (sin ninguna dimensión exterior superior a los 50 cm)
Están incluidos, entre otros: Teléfonos móviles, GPS, calculadoras de bolsillo, ordenadores personales, impresoras, teléfonos.
- Paneles fotovoltaicos grandes (con una dimensión exterior superior a 50 cm)
- Subcategoría 1. Paneles fotovoltaicos con silicio.
- Subcategoría 2. Paneles fotovoltaicos con teluro de cadmio.
Con el paso de los años hemos observado que los ciudadanos cada vez están más concienciados con el medioambiente, por lo que para evitar el desperdicio y la creación de residuos posiblemente contaminante, es conveniente que sigamos las tres erres del ecologismos, también adaptables a los aparatos eléctricos y electrónicos.
Reducir en lo posible su uso, tener solo los necesarios.
Reutilizarlos, de esta manera se les puede proporcionar una vida más larga para darles una vida más larga.
Reciclarlos, se trata de una excelente manera de comprometernos con el cuidado del planeta. Por ejemplo, si el aparato no funciona, al llevar a cabo la compra de uno nuevo, la tienda está obligada a aceptar el antiguo y comprometerse a encargarse de él para que se gestione de forma conveniente. Si, por el contrario, solo queremos deshacernos del aparato, debemos llevarlo a un punto limpio.
Con esta máxima en nuestro hogar, ayudaremos a eliminar los residuos y hacer del mundo un lugar mejor. Y parece que cada día estamos más concienciados pues las cifras demuestran que nuestro país es cada vez más eficiente en este cometido. Durante el ejercicio 2019, el volumen total de RAEE recogido por los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP) integrantes de la oficina de coordinación OfiRaee, alcanzó un total de 293.341 toneladas, que representarían unos 6,5 kg/habitante y un incremento en torno al 12% respecto al 2018.
En este sentido, pese a que todavía no se están cumpliendo los objetivos, estamos muy cerca de los exigentes objetivos ecológicos que establece la normativa medioambiental. No hay que olvidar que, en cuatro años, los objetivos se han duplicado con creces: en 2015 había que recoger separadamente 4 kg por habitante; en 2019, 8,92 kg/habitante