El frigorífico es el electrodoméstico más deseado y utilizado en cualquier hogar: no concebimos nuestra vida sin él. Protagonista innegable en las reuniones familiares y con amigos, alrededor del frigorífico siempre deambulan pequeños y mayores en busca de algo apetecible. Además, son muchos a los que les encanta customizarlo y utilizarlo como tablón de notas, para colgar el menú del cole, fotos, los souvenirs de nuestros viajes.
Hasta llegar a los frigoríficos que conocemos hoy, la empresa familiar alemana de electrodomésticos Miele ha seguido rigurosamente su filosofía “Immer Besser (Siempre Mejor)” y ha evolucionado de forma considerable, apostando por la innovación constante para crear productos de muy alto rendimiento, gran durabilidad, óptima eficiencia energética y medioambiental, facilidad de manejo y cuidado diseño.
Los primeros frigoríficos Miele
Hace 85 años, Miele lanzó al mercado unas neveras para el hogar, muy económicas para amplios sectores de la población. En esa misma época, comercializó el frigorífico eléctrico, limitado a tiendas de ultramarinos y a la hostelería, siendo en las economías domésticas todavía un lujo que muy pocos se podían permitir.
Las neveras eran armarios de madera donde se depositaban los bloques de hielo que traía semanalmente el llamado “hombre del hielo”. Estos primeros receptáculos se fabricaban en la planta de Gütersloh, sede central de Miele en Alemania. Aisladas con una capa de corcho, por un lado, se rellenaba el hielo, que se colocaba en el medio, entre ambas partes de la nevera o en la parte superior de la misma.
Los frigoríficos de hoy
Los frigoríficos actuales poco o nada tienen que ver con los primeros modelos que se lanzaron hace ya más de 60 años en España. Desde entonces se han producido numerosas mejoras tanto técnicas como estéticas y es aquí donde Miele, fiel a su compromiso con la innovación, ha sabido adaptarse a los nuevos cambios con modelos que destacan por su excelencia técnica y exclusivo diseño.
Entre las novedades de frío, Miele incorpora algunos elementos que solo están disponibles en los frigoríficos de la compañía, como, por ejemplo:
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La zona PerfectFresh Pro, que mantiene frescas las frutas y verduras hasta cinco veces más tiempo que en los frigoríficos convencionales.
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La nueva iluminación LED FlexiLight integrada en las baldas de cristal y que permite colocarlas donde desee, sin deslumbrar y sin que los alimentos la tapen.
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Los estantes interiores ComfortClean están fabricados con un material sintético de alta calidad, lo que permite que sean termorresistentes, transparentes, resistentes a los arañazos y productos químicos. Se pueden limpiar en el lavavajillas, una gran ventaja para los que cuentan con poco tiempo.
Otros atributos tecnológicos que se encuentran disponibles en los frigoríficos Miele en función del modelo elegido, y que permiten una perfecta conservación de los alimentos son:
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Dynacool, una función que permite una temperatura homogénea en todo el frigorífico, de manera que los alimentos se conservan en las mismas condiciones y podemos olvidarnos de colocarlos según el reparto tradicional, es decir, más calor arriba y más frío abajo.
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SoftClose, un sistema innovador de cierre para que las puertas se cierren prácticamente solas y de modo suave.
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DailyFresh permite regular la humedad en el cajón de las verduras de forma independiente, lo que mejorará el almacenamiento de fruta y verdura en comparación con un cajón convencional.
Los frigoríficos Miele no solo se caracterizan por utilizar la última tecnología o por su atractivo diseño exclusivo, sino que además son todo un ejemplo de versatilidad. Disponibles en varios tamaños y con infinitas posibilidades de combinación, los combis de esta gama, así como los modelos Side-by-side, son capaces de adaptarse a todo tipo de cocinas, además de combinarse entre sí.