
Los productos englobados en el pequeño aparato electrodoméstico (PAE) de cuidado personal se han consolidado como una categoría estratégica dentro del sector electro, tanto por su volumen de ventas como por su capacidad para atraer tráfico a tienda. Secadores de pelo, afeitadoras eléctricas, depiladoras, planchas, básculas inteligentes y moldeadores son algunos de los dispositivos más presentes en los hogares españoles. Su carácter casi imprescindible hace que muchos consumidores acudan de inmediato a reponerlos en caso de avería o desgaste, lo que genera un flujo constante de visitas a los puntos de venta especializados.
De acuerdo con la Federación Española de Comerciantes de Electrodomésticos (FECE), el PAE representa cerca del 9% de la facturación global del sector. Según los datos recabados por Protiendas en su especial anual sobre distribución, las empresas declaran que este segmento supone entre un 9% y un 20% de sus ventas, siendo el PAE de cuidado personal responsable de aproximadamente la mitad de esa cifra. El resto se reparte entre PAE de cocina y del hogar.
Pero más allá del dato económico, esta categoría destaca por su fuerte conexión con los hábitos de consumo actuales: productos funcionales, orientados al bienestar, la salud y la estética, que combinan tecnología, diseño y facilidad de uso.
Más conciencia, más tecnología y más exigencia
La evolución de las rutinas de autocuidado, acelerada por el impacto de la pandemia, ha impulsado un cambio de mentalidad en el consumidor. Cecotec lo resume así: “El interés por la belleza y el cuidado de la piel ha crecido significativamente, gracias a una mayor conciencia sobre salud y bienestar, sumado a la búsqueda de soluciones eficaces desde casa”. A esto se añade el papel creciente de las redes sociales, donde influencers y expertos promueven productos y rutinas que conectan directamente con los intereses del consumidor final.
La categoría se transforma, por tanto, en un espacio cada vez más especializado y exigente. Reyes Embid, Marketing Manager de Rowenta Beauty (Groupe SEB), lo confirma: “Vemos un consumidor más informado, que busca artículos premium y especializados para garantizar un cuidado capilar eficaz con acabados profesionales”. De hecho, la compañía señala que el mercado ha crecido un 26% en el último ejercicio, con mayor dinamismo en las gamas superiores a los 100 euros.
Otras marcas como Jata, Jocca, Taurus o Ufesa coinciden en identificar un perfil de cliente que prioriza la calidad, la eficacia y la adaptabilidad de los electrodomésticos de cuidado personal. “El culto al cuerpo y el interés por el bienestar están detrás de este crecimiento sostenido”, afirma Cristina Esandi, directora de Marketing de Jata. “Y el público masculino también está impulsando esta categoría”, añade Cristina Gimeno desde Jocca, subrayando el papel de los nuevos consumidores y su nivel de conocimiento.
B&B Trends, fabricante de Ufesa, insiste en el cambio de hábitos: “La demanda ha crecido por la necesidad de obtener resultados profesionales sin salir de casa, con aparatos más tecnológicos, intuitivos y eficaces”.
Tendencias que marcan el ritmo del mercado
Este nuevo contexto ha generado tendencias claras dentro del mercado del PAE de cuidado personal. En el segmento femenino, los clásicos como los secadores o las planchas de pelo siguen siendo imprescindibles, pero el interés se desplaza hacia dispositivos multifunción como los cepillos de aire caliente, que combinan rapidez, comodidad y resultados profesionales. “Son herramientas que permiten un peinado completo en casa, sin complicaciones y con acabados de salón”, señala María José Barboza, Marketing & Communication Manager de Spectrum Brands (Remington).
El auge del cuidado capilar también se traduce en una mayor inversión en tecnología iónica, recubrimientos cerámicos, control de temperatura y sensores inteligentes que se adaptan al tipo de cabello. Al mismo tiempo, las básculas inteligentes, los masajeadores faciales, los limpiadores sónicos y los dispositivos para la depilación láser doméstica se abren paso como parte de las nuevas rutinas de autocuidado, donde se prioriza tanto la eficacia como la experiencia de uso.
Además, la sostenibilidad empieza a ganar peso en la elección de productos, con consumidores que valoran la durabilidad, el bajo consumo energético y el compromiso medioambiental de las marcas. Una evolución que plantea nuevas oportunidades para el canal especialista, que debe adaptarse a las necesidades de un cliente más informado, conectado y exigente.