En tiempos de crisis como los que atravesamos actualmente, recortar el presupuesto de comunicación y marketing es una tentación demasiado grande ante la que muchos sucumben. Sin embargo, éste es uno de los principales errores que se pueden cometer en períodos de recesión en el consumo. Si los clientes recortan su gasto en nuestras tiendas, es evidente que si no hacemos publicidad, este efecto se multiplicará. Y es que es precisamente en estos momentos en los que usuarios requerirán un pequeño empujón para decidirse a comprar aquel aparato que lleva pensando en adquirir desde hace tiempo. Si nosotros comunicamos cuáles son nuestras ofertas, le hablamos de las referencias de nuestro catálogo o le transmitimos nuestros valores de marca, es posible que se decida a salir a buscar ese producto, pero si no ve ofertas de ningún tipo, es bastante probable que se quede en casa esperando a que ‘escampe el temporal’ o hasta que vea alguna buena ocasión. Es decir, frente al consumidor activo de las épocas de bonanza, nos encontramos con un cliente pasivo, a la espera de ser movilizado para la compra.
Buscar la diferenciación
Si estamos en una época con poco volumen de negocio, tendremos que hacer lo posible para conseguir que cuando el cliente se decida a comprar un producto se decante por nuestra enseña. Para eso es fundamental que al consumidor le quede claro quiénes somos, qué ofrecemos y, sobre todo, qué nos diferencia de los demás. Es decir, habrá que comunicar argumentos que le hagan preferir nuestra opción sobre el resto. Para ello, es preciso crear y difundir un mensaje claro de nuestra marca: variedad de gama, atención personalizada, calidad en el servicio, política de precios…
Así, cada cual necesita encontrar cuál es el mensaje que quiere transmitir y hacérselo llegar a sus potenciales clientes. Un ejemplo de ello es la campaña publicitaria ‘Compra sólo lo que necesitas; nosotros sí te asesoramos’, de Tien 21, en la que se resalta la labor de asesoramiento de la cadena y su honestidad para responder a las demandas del cliente