Hace algo más de una década, aquellos que tenían en su casa aire acondicionado eran poco menos que unos privilegiados. Sin embargo, hoy en día, en determinadas zonas de España, casi es extraña la vivienda que no cuenta con este equipamiento. La penetración de estos aparatos ha venido aparejada a su evolución, ya que los equipos de aire acondicionado actuales poco tienen que ver con los modelos de aquel tiempo. Las mejoras en consumo gracias a la tecnología inverter; el aumento de la versatilidad de los dispositivos, merced a la incorporación de bomba de calor, o las funciones de purificación de aire o la mejora de sus diseños para hacerlos encajar en cualquier ambiente, han sido tan sólo algunos de los argumentos manejados para explicar la gran difusión que han tenido estos productos, sobre todo en la época del boom inmobiliario. A todo ello hay que añadir que, a la vez que el aire acondicionado evolucionaba técnicamente, sus precios se ajustaban considerablemente, llegando a ofrecer soluciones con una relación calidad/precio inmejorable.
La consecuencia era lógica: un incremento exponencial de la demanda. Hace apenas algo más de un lustro, con la economía española en la cresta de la ola y la construcción de vivienda nueva en máximos, se vendían en España cerca de un millón de aparatos de aire acondicionado. Hoy, esas cifras parecen inalcanzables. El actual volumen es mucho más realista, en torno a 400.000 equipos. Y aunque la evolución del mercado sea a la baja, como no podía ser de otra manera en el entorno de depresión del consumo en que vivimos, las posibilidades que ofrece el mercado de reposición hacen que las expectativas no sean tan malas. Pero para ello habrá que esperar a que los consumidores recuperen la confianza y no aplacen la compra de estos dispositivos.