En la actualidad, resulta difícil imaginar una limpieza general de la casa sin el clásico ruido del aspirador. Este aparato, aunque no se suelen usar a diario, es un producto muy demandado dentro de la gama de los pequeños electrodomésticos.
Aunque se desarrolló a principios del siglo XX, no empezó a ser un producto habitual en las casas de clase media hasta la década de los 50, pasada la Segunda Guerra Mundial.
Los modelos escoba y trineo, el clásico aspirador con ruedas, comenzaron a facilitar la puesta a punto de muchas casas. Con el paso de los años, los aspiradores ganaron en potencia; de los clásicos aparatos de 1.300 vatios, más o menos la potencia de un secador, el mercado ha llevado la aspiración a potencias de unos 2.200 vatios, capaces de absorber muchas más partículas del suelo; Por lo que, en estos últimos años, se han lanzado nuevos modelos de aspiradores mucho más ligeros, más fáciles de manejar y con mayor potencia. Lo mejor de todo esto ha sido poder aspirar en mucho menos tiempo toda la casa, e incluso elegir sistemas automáticos que permiten que se limpie ella sola.