El termómetro comienza ya a despedirse de las temperaturas templadas y el frío comienza a dejarse ver, que se acentuará y estará con nosotros a lo largo de los próximos meses. Una consecuencia de esto es el aumento del consumo de energía y por tanto, de la factura de luz o gas, a que después de un largo día de trabajo, lo que nos apetece es llegar a casa y disfrutar de un ambiente calentito.
Con ello, la calefacción se convertirá de nuevo en uno de los grandes motores de la temporada, y si el pasado año ya era el quebradero de cabeza de más de ocho millones de personas, actualmente y con las últimas noticias, subida de la luz, gas…, será un número más elevado de personas quienes tendrán que soportar una temperatura inadecuada en sus hogares durante los meses duros del invierno.
Se estima que este año la factura de la energía del hogar se va a ver incrementada en un 15% debido a la subida de la luz y del gas, según datos de la OCU. Así, para evitar que esto ocurra analizaremos una serie de consejos para poder ahorrar lo máximo en calefacción, evitando en la medida de lo posible, grandes inversiones.
Consejos para ahorrar en calefacción
Mantenimiento de los radiadores: son uno de los sistemas de calefacción más utilizados en todo el mundo, y eso es debido a su facilidad de uso y rapidez en coger la temperatura adecuada. Sin embargo, como en la mayoría de los casos, es importante que tengan un mantenimiento adecuado si lo que deseamos en ahorrar calefacción. En este sentido, una de las acciones indispensables para conseguir el máximo rendimiento y ahorro es extraer, periódicamente, el aire acumulado de los radiadores. Esto es necesario ya que es habitual que se acumulen pequeñas burbujas de aire que impiden el paso del calor, que provocan que los radiadores no calienten con toda la potencia necesaria.
Cambia tu caldera por una de bajo consumo: en el caso de que sea necesario renovar la caldera, lo adecuado sería decantarnos con una caldera de bajo consumo, lo que hará que nuestra instalación sea más eficiente, de este modo se observará que las facturas se reducirán notablemente. En este sentido, son equipos más eficientes, capaces de generar la misma energía consumiendo menos gas. A pesar de que suponen una inversión mayor, la reducción del consumo y del importe de la factura es considerable a la larga.
Mantén la temperatura adecuada: lo ideal es que la casa se mantenga siempre a una temperatura constante, evitando los golpes de calor los cuales aumentan el gasto. Lo ideal es mantener la temperatura a 21 grados, lo cual es suficiente para calentar un hogar de manera confortable. Gracias a un termostato se conseguirá mantener la temperatura óptima durante todo el día, permitiendo ahorrar en calefacción un 8 y un 13%, entre 60-100 euros al año.
No es verano: es i
mportante tener presente que tener calefacción en casa no implica que tenga que parecer verano. Uno de los trucos más antiguos y que solemos olvidar es el usar prendas cálidas en casa, es decir ponernos un jersey evitará que nos llevemos un susto con la factura.
Cuando no estemos, apagar la calefacción: existe un gran mito el cual indica que para preservar el calor en casa y ahorrar energía es mejor mantener la calefacción en marcha todo el día, evitando el coste que supone encender y apagar el sistema. Los defensores de mantenerla argumentan que, al descender la temperatura de la vivienda, luego habrá que utilizar más energía para recuperar la temperatura de confort. Sin embargo, algunos expertos aseguran que se gasta mucho menos dinero si se ajusta el funcionamiento del sistema de calefacción a las horas que realmente lo necesitamos.
Sí al termostato: Es indispensable para ahorrar en calefacción. Por ejemplo, los modelos programables permiten ajustar la temperatura a la que queremos mantener la casa según la hora del día, sin ninguna preocupación. Además, cada día hay modelos más avanzados que pueden controlarse desde una app en el teléfono, ordenador o Tablet.
No cubras los radiadores: se trata de una acción de lo más habitual, cubrir los radiadores con ropa húmeda para que seque o calentar las prendas, se formará una barrera térmica, teniendo que trabajar más los radiadores para llegar a calentar el aire de la casa, lo que aumentará la factura.
Aprovechar la luz natural: lo mejor es aprovechar las horas de sol, por ello en los días soleados, es recomendable aprovechar los días soleados y levantar las persianas en las horas de sol, mientras que cuando caiga es importante bajar las persianas y correr las cortinas para que la casa no pierda ese calor acumulado.
Ventanas y aislamiento: entre la temperatura exterior y la interior de una vivienda con calefacción es muy elevada. En este sentido, según datos del IDAE, entre el 25% y el 30% de las necesidades de calefacción de un hogar es debido a las pérdidas de calor que se originan en las ventanas. Por esta razón, es necesario comprobar que la vivienda cuenta con sistemas de aislamiento adecuados que no dejen entrar el frío. Un buen truco con el que se conseguirá que el calor se escape a través de puertas y ventanas es apostar por un buen aislamiento. De este modo, poner burletes, alfombras o esterillas en el hueco entre la puerta y el suelo es una acción recomendable. Mientras, en el caso de las ventanas, si son de doble cristal, la pérdida de energía se puede reducir hasta un 50%, también hay que tener presente la carpintería, recomendable que sea con rotura de puente térmico o del aislamiento del cajón de la persiana.
Siguiendo estos consejos, como usuarios tendremos la posibilidad de ahorrar en calefacción sin pasar frío y sin que se note en la factura de la luz.