Escrito por 10:07 Destacado, Empresa

¿Cuánto se ahorra con la domótica en el hogar?

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La domótica es una herramienta muy útil a la hora de controlar todos los sistemas del hogar y realizar un consumo más eficiente, ahorrar energía y hacernos la vida más sencilla. Se trata de la automatización y control integrado e inteligente que aplicado a las viviendas se pueden gestionar energéticamente, mejorando el confort, facilitando la accesibilidad, aumentando la seguridad y potenciando las comunicaciones.

De esta manera, instalando un sistema domótico en casa se puede conseguir un ahorro del 25-30% en el consumo energético, pudiéndose recuperar la inversión llevada a cabo en 2 o 3 años. Hay que tener presente que cada hogar español gasta cerca de 900-1.000 euros al año, repartidos en electrodomésticos, calefacción, agua caliente, iluminación cocina y aire acondicionado. Todas áreas en las que existe la posibilidad de instalar sistemas domóticos que permiten mejorar, como se ha indicado anteriormente, la eficiencia energética y, por consiguiente, obtener un ahorro considerable en el consumo.

Los beneficios que nos aporta un sistema domótico son principalmente el ahorro energético, aunque también ha derivado hacia la comodidad en el hogar. Conozcamos más concretamente las ventajas que estos sistemas aportan en cada apartado:

Iluminación: con la domótica podemos controlar cuándo se encienden las luces de nuestra vivienda. En este sentido, se ha pasado de aplicaciones sencillas que regulaban el encendido y apagado de las luces gracias a detectores de presencia, al desarrollo de sistemas que actúan en función de la luz exterior y de las necesidades de quienes viven en la casa. Otras aplicaciones son la regulación de la intensidad luminosa de cada zona en función de la hora del día, la luminosidad exterior o la aplicación de escenas de luz predeterminadas en función de las necesidades de los propietarios. Igualmente, se han desarrollado bombillas inteligentes, que pueden ser controladas desde el móvil a través de una app. Además, también pueden interactuar con otras aplicaciones como el despertador, el televisor…, para, por ejemplo, ir encendiéndose poco a poco en el momento que suena nuestra alarma para ir adaptando el cuerpo al nuevo día.

Calefacción y aire acondicionado: con estos sistemas podemos activar la climatización con las características adecuadas en función de la estación del año y de la temperatura de confort, o dependiendo de los parámetros que hayamos preferido configurar previamente. En este sentido, a través del móvil, la tableta o vía web, se pueden conectar tanto la calefacción como el aire acondicionado en función de variables como la distancia del usuario a la casa, sus horarios y costumbres y la temperatura y la climatología exterior, por ejemplo. Con los termostatos inteligentes, por ejemplo, permiten programar el encendido y apagado de los aparatos de climatización y regular la temperatura según las horas del día. La ventaja de estos aparatos, en la actualidad, es que aprenden las rutinas de los habitantes de la casa y ajustan el consumo en función de las mismas para ser más eficientes.

Gestor energético: son unos dispositivos que informan sobre los consumos de electricidad, agua y gas, que se producen en el hogar, alertando cuando se supera el nivel de consumo indicado. De esta manera permiten desconectar los equipos que no están en uso para conseguir que el consumo sea más eficiente.

Monitorización de consumos: un equipo de éstos avisa si se supera el nivel de consumo que hayamos establecido como máximo o nos puede suministrar información sobre los consumos por tipos de carga o circuitos eléctricos.   De esta manera si se monitoriza todo lo que sucede en el hogar se consigue la información adecuada sobre los horarios donde más energía se consume. Información que ayuda a cambiar hábitos o pautas de comportamiento para de esta manera poder ahorrar lo máximo posible.

Electrodomésticos inteligentes: su principal ventaja es que funcionan a través del móvil, lo que facilita su uso desde cualquier lugar, por ejemplo, existen frigoríficos que avisan cuando se acaba algún alimento y, de esta manera, poder incluirlo en la lista de la compra o lavadoras que pueden ponerse en marcha de forma remota.

Control del consumo de agua: el consumo de agua es una importante fuente de energía en los hogares, por esta razón, se han desarrollado duchas inteligentes y llaves sin contacto que cuentan con tecnologías que ayudan a reducir gastos. De esta manera, la instalación, por ejemplo, de grifos inteligentes es una opción eficaz para ahorrar agua, ya que eliminan el agua sobrante o transitoria, regulando el caudal y temperatura del agua, facilitando el ahorro de energía. Dentro de este punto, en lo referente al riego del jardín, éste se puede controlar con aplicaciones que son capaces de valorar si las plantas necesitan agua o no en función de las lluvias que hayan acaecido.

Confort en el hogar: en el mercado podemos encontrar aplicaciones que permiten adaptar el hogar en función del tiempo meteorológico, por ejemplo, bajando toldos y persianas cuando da el sol en verano, o subiéndolos en invierno para aprovechar el sol, gracias a ello se podrá conseguir un consumo más eficiente de la calefacción y el aire acondicionado.

En definitiva, incorporar estos sistemas en el hogar no es caro, como todo, variará en función de las aplicaciones y dispositivos que se quieran añadir al sistema domótico. De un tiempo a esta parte, el sector de la domótica ha conseguido un desarrollo que la hace asequible ofreciendo opciones para todo tipo de viviendas gracias a la facilidad que ofrecen las aplicaciones y los dispositivos móviles. Actualmente, el mercado de la domótica ofrece diferentes alternativas tecnológicas, como por ejemplo objetos cotidianos que disponen de una conexión a internet: bombillas, radiadores, persianas, electrodomésticos…, lo que nos permite controlarlos desde nuestro teléfono móvil, desde un PC o incluso desde un asistente virtual mediante la voz (Google Home, Alexa…), que con una pequeña inversión nos permite obtener una casa inteligente que facilitará no sólo recuperar dicha inversión a corto-medio plazo, sino contar con una vivienda respetuosa con el medioambiente, eficiente energéticamente, confortable, segura y obtener resultados de ahorro, ya en el primer año.


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