MCR suma casi 20 años como el mayorista nacional líder en distribución en los sectores de informática y electrónica, ¿cómo ha sido su evolución en los últimos años?
Efectivamente, este año se cumple nuestro XX Aniversario. Nacidos en 2000 como una firma local especializada en la distribución de hardware de integración -donde seguimos siendo el número uno- a partir de 2010 comenzamos a diversificar nuestro negocio y ampliamos nuestro catálogo con nuevos productos de informática y electrónica de consumo. Actualmente, tras 20 años de trayectoria, MCR es el primer mayorista de capital nacional en España y uno de los cinco principales a nivel general, solo por detrás de las grandes multinacionales.
Nuestro XX Aniversario nos “pilla” acometiendo nuevos mercados, definiendo nuevas metas y, como no podría ser de otro modo, redefiniéndonos a nosotros mismos (esto último, en realidad, ocurre casi cada día). No en vano, 2019 fue histórico para nosotros, porque fue el año de la creación de dos nuevas divisiones especializadas (MCR PRO, sucesora de nuestra anterior división de ‘Corporate’, para el ámbito profesional; y ab materials, para el sector de papelería y material de oficina) y fue el año de la apertura de nuestro nuevo centro logístico de Barcelona, con el que vamos a mover entre un 30 y un 40% de los productos.
¿Bajo qué pilares se ha configurado la empresa?
En nuestros inicios la obsesión era construir y mantener una base de clientes en todo el país, una masa crítica que nos permitiera consolidar una estructura. Conseguido esto, y tras varios años de crecimiento sostenido, acometimos un cambio en nuestro modelo de negocio, con una profunda reestructuración que nos permitió crear la base de crecimiento de cara a la inminente era de la transformación digital.
Durante los últimos años hemos trabajado para ofrecer a nuestros clientes las ventajas propias de las grandes multinacionales (solidez financiera, estructura comercial, portfolio…) y combinarlas con los beneficios que nos han mantenido ahí todos estos años (cercanía, agilidad, penetración, soporte…) y que las grandes multinacionales o pueden igualar. Todo ello, unido a una estructura orgánica en continuo crecimiento que nos permite sobresalir en aspectos clave como la logística, la gestión financiera o la prestación de servicios personalizados.