El pasado año fue muy atípico para el sector de la imagen y el sonido en el ámbito doméstico. Por un lado, el aplazamiento de los Juegos Olímpicos y la Eurocopa de fútbol trastocó todos los planes que tenían los fabricantes de televisores. Sin embargo, la pandemia y el confinamiento supusieron un redescubrimiento del hogar, impulsando la compra de televisores para ver series y películas en plataformas de streaming, jugar a la videoconsola, ver tutoriales en YouTube, etc.
La pandemia lo ha trastocado todo. El año pasado, los fabricantes de aparatos de imagen y sonido estaban preparados para el habitual pico de ventas que debía llegar en primavera y verano, como suele suceder todos los años en los que se celebran los Juegos Olímpicos y la Eurocopa de fútbol. Sin embargo, en marzo llegó la COVID-19, obligándonos a permanecer en casa. Además, la crisis generada por la pandemia acabó acarreando el aplazamiento de ambos eventos deportivos, que deben disputarse este verano.
Una de las consecuencias de este encierro mundial fue el aumento de la demanda de aparatos que nos hicieran más llevadera esta situación. Según GfK, el ejercicio 2020 podría haber cerrado con un incremento del 15% interanual en las ventas de electrónica de consumo, alcanzando una facturación de 186.840 millones de euros en todo el mundo.
“El año 2020 ha sido totalmente atípico, movido por un cambio de hábitos de consumo y de hábitos en el hogar, motivado por la pandemia COVID-19. Esto nos ha llevado a invertir más tiempo en los hogares, en un entorno familiar…