Cocinar puede ser un arte y, para muchos, incluso llega a considerarse casi como un hobby. Sin embargo, para la mayor parte de la gente, hacerse cargo de la preparación de la comida día a día es una ardua tarea. Tanto para unos como para otros, los robots de cocina son los perfectos aliados. Para aquellos a los que les guste estar entre fogones, estos aparatos serán de gran utilidad para simplificar su labor, haciendo más fácil la preparación de salsas y sofritos que añadir a sus platos, por ejemplo. Para los otros, estas ollas eléctricas programables les facilitarán enormemente el trabajo, ahorrando tiempo y evitando manchar multitud de enseres, haciendo también más rápida la recogida de la cocina.
Las posibilidades de estos robots son casi infinitas y su funcionamiento es muy sencillo. Simplificando el proceso, el usuario tan sólo ha de incorporar los ingredientes y escoger el programa (tiempo, temperatura y velocidad) que indica su recetario. Incluso es posible programar el inicio diferido para que el aparato tenga lista la comida justo cuando queramos. “Cuando nos referimos a este tipo de robots de cocina, hablamos de verdaderos cocineros personales que permiten cocinar, en tiempo récord, platos completamente acabados y de elaboración compleja, incluso a usuarios sin conocimientos culinarios. No sólo permiten procesar los alimentos, sino que los cocinas al mismo tiempo, garantizando así unos resultados profesionales”, explica Matthieu André, Product Manager de Taurus, que cuenta en su catálogo con el aparato My Cook.
Y es que estos equipos permiten cocinar de todas las maneras posibles, puesto que cuecen, asan, hacen sofritos, etc. Además, incorporan un termostato que permite conocer la temperatura a la que se está cocinando, incluyen varias velocidades de removido e incluso algunos cuentan con báscula para pesar los alimentos. Y una vez terminado, son fáciles de limpiar, pues son desmontables y de acero inoxidable y plásticos lavables.
Una inversión justificada
Aunque se trate de productos que, a priori, puedan parecer caros (a partir de 700 euros), el desembolso realizado suele ser asumido por el consumidor de buena gana. “En este sentido, la inversión inicial es muy rápidamente compensada por el ahorro en tiempo y el hecho de comer de una forma sana y saludable, controlando la calidad de los ingredientes por nosotros mismos. Pero lo que realmente justifica de forma inconsciente esta inversión es el sentimiento de autorrealización que proporciona. Es asombroso ver el número de usuarios que nos llaman para compartir su satisfacción por la compra de nuestra máquina, y esta necesidad de comunicar está motivada por un fuerte sentimiento de realización social y personal. En resumen, la principal ventaja es que estos productos hacen que todos seamos capaces de cocinar platos elaborados”, afirma André.