En la actualidad existe una oferta de televisores en ocasiones excesiva que nos complica en demasía la elección del producto más adecuado. Además, no siempre estamos familiarizados con la terminología de las nuevas tecnologías, lo que aún lo complica más.
Un televisor sirve para muchas cosas, además se trata de un electrodoméstico que va a estar con nosotros muchos años, por lo que se deben tener en cuenta muchos detalles como el tipo de panel que se monta, el sistema operativo con el que cuenta, si tiene barra de sonido incluida…, demasiados factores importantes como para dejarlos al azar y que pueden condicionar la experiencia de usuario.
¿En qué debemos fijarnos para escoger el mejor televisor?
Presupuesto: este es, aunque no el más importante, sí el argumento más determinante a la hora de elegir un televisión, ya que en función del presupuesto se determinará el tamaño, las prestaciones e incluso la tecnología de pantalla que conseguiremos.
Aunque debe ser realista, también tiene que ser flexible hasta cierto punto, ya que el mercado está sujeto a muchas oscilaciones de precios ocasionadas por las ofertas o promociones puntuales, donde conseguir grandes televisores por bajo precio.
Tamaño adecuado: lo primero que se debe considerar es el espacio que tenemos y la distancia a la que habitualmente estaremos en el momento de disfrutar de él. En ocasiones nos hemos encontrado con salones o cocinas con televisores enormes pero con una distancia muy pequeña lo que genera una sensación de agobio, siendo muy incómoda de ver. En el caso contrario también podemos quedarnos cortos, una televisión excesivamente pequeña puede hacer que perdamos demasiados detalles.
Tipo de pantalla: existen distintos tipos de televisores, cada uno con sus particularidades. Por ejemplo:
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TN (Twisted Nematic): es la más económica, puede considerarse ideal para jugar a videojuegos, pero tiene malos ángulos de visión, y con colores poco precisos y una calidad de imagen inferior a las alternativas.
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IPS (In-Pane Switching):los jugadores suelen demandar este tipo de panel, con un ángulo de visión de hasta 178º, buen contraste, precisión de color y una amplia paleta de colores, suelen ser los más caros tanto en precio de compra como en consumo, y en ocasiones los colores negros suelen virar hacia un tono gris.
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VA (Vertial Alignment): mezcla de los dos anteriores, ofrece buenos colores y calidad en los negros, con ángulos de visión parecidos al IPS y con elevadas tasas de refresco. Sin embargo, los colores pueden ser menos precisos.
Pantallas LED:
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AMOLED (Active-Matrix Organic Light-Emitting Diode) y Super AMOLED: ofrece mejor contraste que los paneles IPS, colores realistas, buen reflejo de luz y bajo consumo. Ideales para el sector doméstico pero no para jugar a videojuegos.
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QLED (Quantum dot display):una variedad de las pantallas led que ofrece un brillo alto, con una amplia gama de colores y no pierde luz.
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OLED (Organic Light-emitting diode): con unos paneles más delgados, no hay degradación de color o de contraste según el ángulo de visión, con negros muy puros, soporta tecnología G-Sync, sin embargo tiene una baja vida útil y pueden quedar quemadas las imágenes además de un elevado consumo energético.
Resolución: casi todos los mejores televisores son 4K con HDR, una buena opción si estamos acostumbrados a consumir contenido de alta resolución. Sin embargo, hay que tener en cuenta que si los vamos que vamos a ver tienen menos resolución que la pantalla perderemos calidad de imagen.
Sonido: otra de las partes más importantes para disfrutar de cualquier contenido, ya que son el 50% de la experiencia de visualizado. Sin embargo, es uno de los grandes olvidados en la configuración de los televisores. Por motivos de espacios, los altavoces que integran los televisores no pueden ser demasiado grandes, detalle indispensable para obtener buenos graves. Por ello, conseguir unos graves profundos es casi una utopía, lo que nos conduce a comprar una barra de sonido para mejorar la experiencia.
Consumo: el precio de la energía en la actualidad se encuentra disparado, por lo que el consumo es uno de los factores a los que más importancia le damos a la hora de comprar una televisión.
