La tecnología sigue avanzando día a día, y pone al alcance de las compañías privadas, públicas, grandes o pequeñas, multitud de recursos que revierten en las corporaciones y generan economías de escala, mayor potencial colaborativo entre los trabajadores y mayor eficicencia de medios.
Sin embargo, el avance tecnológico requiere una gran capacidad de adaptación e inversión por parte de las empresas, que debe ser directamente proporcional a su volumen. El nuevo concepto de “renovar o morir” llega a las antiguas tiendas de electrodomésticos. Dondee se encontraban cafeteras o útiles de cocina, ahora tienen que surtir a estas empresas de lo medios y tecnologías de vanguardia que necesitan, dando soluciones digitales e innovadoras a las PYMES de su zona de influencia.
Con las mismas características técnicas, con el mismo equipo y estructura que requiere una empresa profesional, muchas oficinas pequeñas, o los empresarios que trabajan desde casa, necesitan recursos tecnológicos punteros (videoconferencia, red inalámbrica, conectividad, etc.), a un coste menor que el que puede invertir una gran empresa. Estas pequeñas empresas no pueden depender de equipos profesionales caros, que no amortizarán ni a largo plazo. Es por esta tendencia por lo que la tendencia de las tiendas de electrodomésticos optan por un nuevo concepto, haciéndose capaces de proveer al usuario de estos apartados con capacidades propias de una gran empresa, pero recortadas en precio. Las tiendas de electrodomésticos intentan entonces dar soluciones dotando de una infraestructura más barata, que habilite a la pequeña empresa para dar el mismo servicio a los clientes que una empresa de grandes oficinas, encontrando en los dispositivos que adquiere un punto intermedio entre el usuario tradicional, de pocos recursos, y el usuario profesional, superior en volumen y coste.
Este nivel intermedio de aparatos requiere un planteamiento adaptado para un sector empresarial con infraestructuras y oficinas de nivel menos profesional pero igualmente cualificadas. De hecho, es tanta la demanda que los fabricantes han generado una completa gama intermedia de productos, denominada SOHO, acrónimo de Small Office-Home Office (Pequeña Oficina-Oficina en Casa). Este término se usa para denominar a los aparatos destinados a un uso profesional o semiprofesional pero que, a diferencia de otros modelos, no están pensados para asumir un gran volumen de trabajo, aún ofreciendo calidades de ámbito superior que las requeridas por el usuario tradicional. Entre ellos pueden encontrarse dispositivos para el acceso a Internet, centralitas privadas de telecomunicaciones, estructuras inalámbricas, dispositivos de comunicación como teléfonos móviles o PDAs, etc., aunque este segmento no consta solo de hardware, sino también de aplicaciones destinadas a proveer de videollamadas, red de datos de alta velocidad, escritorio remoto, contabilidad a pequeña escala, entre otros.