En primer lugar, no está de más recordar el contenido de esta normativa, que se trata de una transposición de la directiva 2002/96 de la UE. El texto legal establece la responsabilidad de los fabricantes e importadores de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (AEE) en la gestión adecuada de este tipo de residuos. Su objetivo es la reducción de estos residuos y la peligrosidad de los componentes, fomentar la reutilización de los aparatos y el reciclado, y determinar una gestión adecuada tratando de mejorar la eficacia de la protección ambiental. En definitiva, los productores se encuentran con la obligación de financiar la gestión de los residuos recogidos de forma selectiva, lo que incluye el coste del traslado del material recolectado desde las instalaciones de recogida -distribuidores e instalaciones municipales habilitadas para tal fin- hasta los centros de almacenamiento temporal o de tratamiento. Pero no podemos desdeñar el papel que la ley otorga al distribuidor para la correcta gestión de los RAEE. No podemos olvidar que, como explica Jimmy Klein, responsable de Asuntos Medioambientales del grupo Electrolux, “esta legislación ha tenido un impacto económico muy alto en todas las empresas del sector de línea blanca, ya que los costes anuales de reciclar el residuo histórico pueden alcanzar los 70 millones de euros anuales para el conjunto del sector”.
Objetivo: 4 Kg. / habitante y año
a administración fijó el objetivo a cumplir en la recogida de 4 Kg. de residuos por habitante y año. Para afrontar esta tarea se han tenido que dar una serie de pasos necesarios, tales como la creación de la Fundación ECOLEC, un sistema de gestión colectiva promovido por la Asociación Nacional de Fabricantes de Electrodomésticos de Línea Blanca (ANFEL) y la Asociación Española de Fabricantes de Pequeño Electrodoméstico (FAPE). Otra iniciativa es la propuesta por la Asociación Multisectorial de Empresas Españolas de Electrónica y Comunicaciones (ASIMELEC), que agrupa a fabricantes, comercializadores, distribuidores e instaladores, y que se hace cargo de la gestión de residuos a través de sus tres fundaciones medioambientales: TRAGAMÓVIL –móviles, equipos y accesorios de telefonía y comunicaciones-, ECOFIMÁTICA –equipos ofimáticos: fotocopiadoras, faxes, impresoras y sus componentes- y ECOASIMELEC –restantes aparatos: equipos de informática, máquinas recreativas, cámaras fotográficas, equipos de electromedicina, sistemas de vigilancia y control, electrónica de consumo, cargadores de pilas y baterías y otros equipos-.