Los centros de planchado o planchas de calderín son un magnífico aliado para una labor doméstica que, según algunos estudios, es la más odiada para el conjunto de la población española. Los nuevos sistemas no consiguen que las prendas se planchen solas pero, al menos, nos lo ponen más fácil. “El centro de planchado es un sistema cercano a los aparatos profesionales, con un gran caudal de vapor. Respecto a una plancha convencional, con los centros de planchado se gana en dos aspectos muy importantes: un mejor resultado en la prenda y una mayor rapidez”, explica Fernando Madrid, Director de Producto de Taurus.
En resumen, éstas son las prestaciones que ofrecen estos electrodomésticos:
Vapor constante hasta el final. Como apunta Íñigo Miota, del Departamento de Márketing de Electrodomésticos Jata, “el centro de planchado ofrece mayor cantidad de vapor, así como vapor a presión constante y controlado”. De esta manera, desde el Departamento de PAE de BSH se insiste en la cualidad de estos productos para “obtener un vapor constante hasta que el depósito se queda sin agua. En una plancha tradicional, el agua cae por gravedad a la cámara de vaporización. Por ello, conforme el depósito se va quedando sin agua, la cantidad y calidad de vapor que genera se va reduciendo.
En los centros de planchado, el vapor es siempre constante”. Así, Adela Hernández, Product Manager de Cuidado en el Hogar en Planchas, Generadores y Aspiración de Rowenta y Tefal, afirma que estos aparatos “están especialmente recomendados para personas que deben realizar sesiones largas de planchado con gran cantidad de ropa”.
Más fácil, más rápido y mejor. La consecuencia de ese caudal de vapor repercute en el resultado final. “Los centros de planchado ofrecen un resultado más profesional. Son ideales para planchar zonas de difícil acceso y con una mayor rapidez”, puntualiza Itxaro Barrutia, Product Manager de Fagor Minidomésticos.