Aunque los frigoríficos, lavadoras y lavavajillas son los electrodomésticos de línea blanca que aportan la mayor parte de la facturación, podemos decir que sin encimera, horno, campana y microondas no hay cocina. La familia de cocción es la que da sentido a este espacio y todo gira en torno a ella.
Uno de los motivos por los que la gama de cocción tiene menor peso en facturación que frío y lavado.
es porque elementos como la encimera o el horno suelen ser ‘para toda la vida’. Es decir, mientras que es habitual que la lavadora o el frigorífico se repongan cuando pasa cierto tiempo, bien sea porque se estropeen o porque se quiera comprar un dispositivo con mejores prestaciones, el equipamiento de cocción se cambia con mucha menos frecuencia.
Por eso, en los años más difíciles de la crisis económica y del parón del sector inmobiliario, las ventas de la gama de cocción se resintieron notablemente, ya que se trata de una familia que tiene su principal mercado en el primer equipamiento de la vivienda. Otro mercado importante está en la reforma integral de cocinas, pero dicho tipo de actuaciones también se vieron afectadas durante este periodo tan complicado.
Sin embargo, parece que empieza a verse cierto movimiento. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la compraventa de viviendas aumentaba un 13,7% interanual en el pasado mes de noviembre. Así, el sector acumula 15 meses consecutivos de crecimiento. Igualmente, las estadísticas del Consejo General del Notariado señalan que la compraventa de viviendas creció un 7,3% interanual en el mes de noviembre, acumulando año y medio de subidas ininterrumpidas.