Salvo en familias numerosas, el sector de los congeladores, entendidos como un producto por sí mismos, y no en combinación con los refrigeradores, no está en España tan extendido como en otros países del norte de Europa o de América. La cocina mediterránea y casera es, por lo general, incompatible con estos electrodomésticos, más utilizados en lugares donde prima la comida rápida, de poca preparación, o el consumo de preparados congelados. Sin embargo, los factores sociales y laborales han forzado, a pesar de la escasa costumbre del consumidor español, a comprar congeladores para mantener la comida durante más tiempo, realizar menos veces la compra, perder menos tiempo en preparar comida… El mercado de los congeladores se ha incrementado también gracias a la adquisición de equipos Side by Side. Este segmento ha refrescado unas ventas que hasta ahora permanecían ancladas en un punto fijo.
Gracias a la importación y adaptación de este tipo de electrodoméstico, y a la incorporación a éstos de las últimas tecnologías de conservación de alimentos, el usuario ha introducido en su cocina, por fin, el congelador. La fuerte renovación sufrida por el mobiliario y el diseño de esta habitación en su conjunto, también ha supuesto un gran empujón para los Side by Side europeos.
La tecnología es, además de un gran reclamo publicitario, una de las opciones más analizadas por los usuarios de congeladores. No tener que descongelar cada cierto tiempo, mantener la comida fresca o no temer a las bacterias son grandes aliados de la venta.
Indudablemente la tecnología no-frost ha invadido de forma total los congeladores, ya que mantiene el flujo de aire frío de forma uniforme, evitando la formación de escarcha, lo que antes suponía una pérdida considerable de espacio y un deterioro del funcionamiento del aparato, con las consiguientes consecuencias económicas en la factura eléctrica. En estos congeladores, hoy prácticamente la totalidad de los modelos del mercado, la recirculación que se produce del aire frío congela rápidamente los alimentos conservando sus propiedades y cualidades. Esta tecnología, combinada con distintos tipos de filtros y sistemas antibacterias hace que los alimentos se conserven mejor y durante más tiempo que, al final, es lo que el usuario reclama para su hogar y su comodidad.