Los electrodomésticos de línea blanca son tan importantes porque su presencia está incardinada en nuestras vidas. No sólo son los primeros aparatos que se adquieren al comprar una nueva vivienda, sino que forman parte de nuestra vida cotidiana de manera ineludible. Es casi impensable vivir sin ellos. Nadie se puede imaginar una casa sin frigorífico o lavadora, por ejemplo.
Aunque el parón del sector inmobiliario ha impactado duramente en las ventas de esta familia, su papel central en el hogar hace que siga siendo uno de los baluartes en los comercios especializados en la venta de electrodomésticos. “La línea blanca tiene un enorme peso en la tienda de electrodomésticos, puesto que constituye la base de la oferta en este tipo de establecimientos. Los comercios, de hecho, aprovechan la demanda de estos productos, básicos en los hogares, para incrementar las ventas de dispositivos asociados o dar a conocer promociones de financiación, ‘planes renove’, etc.”, se especifica desde la división de Domestic Appliances de Samsung.
Igualmente, Anna García, Product Manager de Smeg, señala que “la gama blanca, en combinación con otro tipo de aparatos, convierte el establecimiento de electrodomésticos en una ‘one-stop-shop’, genera venta cruzada. El público que acude no sólo lo hace para obtener los aparatos básicos del hogar. Está claro que genera tráfico aumentando, consecuentemente, las previsiones de venta”. Y Claudio H. Verdú, Business Development and Key Account Manager de Franke, coincide en que esta gama “da alta rotación, flujo de gente y, al final, podemos conseguir vender más productos de otros niveles o categorías a los mismos clientes”, aunque apunta que “no tiene mucho margen”.
Por su parte, José Benigno Fernández López, Director Comercial de Home Products del Grupo Electrolux, declara que “la línea blanca ha sido tradicionalmente una parte razonablemente previsible y rentable del negocio, al menos en comparación a otros sectores afines. Los últimos tiempos, obviamente, han tenido un impacto desfavorable. Pero, aún hoy en día, el punto de venta requiere y aprecia un sector que le aporta valor a su cuenta de resultados. Ciertamente, es un sector que en los próximos años está obligado a adaptarse a los nuevos formatos y dinámicas comerciales y aprovechar las nuevas formas de consumo que el actual usuario requiere. En la medida que se avance hacia una adaptación efectiva, el sector podrá mantener un estatus e interés comercial frente a otras opciones”, declara.
Además, Eugenia Monforte, Jefa de Producto de Miele Iberia, afirma que “cada vez el punto de venta será un factor más diferenciador a la hora de poder contar con un espacio en el que acercarnos al consumidor y poder comunicarle, enseñarle y experimentar las bondades de los productos. La tendencia es mejorar la presencia/imagen de los productos en el punto de venta con la creación de espacios propios, la personalización de los mismos -con elementos que hagan destacar los productos-, demostraciones de producto in situ y la ayuda para el consumidor a través de información extra visual que muestre los valores diferenciales de los nuevos productos. Esto nos permitirá generar más tráfico a las tiendas y tener una mayor información en las mismas de cara a la decisión final de compra”.
Asimismo, desde Panasonic se indica que “la línea blanca es el producto que históricamente ha dado a la tienda el margen necesario para poder sobrevivir, compensando las pérdidas que ha generado la degradación del precio en la gama marrón. Esa importancia en la cuenta de resultados ha hecho que el papel de la línea blanca en el punto de venta siga siendo fundamental”.