40 años de su vida profesional en Teka. ¿Qué cambios relevantes ha sufrido la compañía desde su incorporación?
Son más de cuarenta, son cuarenta y uno y medio, ya casi cuarenta y dos, donde Teka empezaba en España fabricando fregaderos de acero inoxidable, y donde teníamos que competir con los de porcelana o los de mármol. Nuestras ventas se centraban en los almacenistas de materiales de construcción y saneamientos solamente. Después empezamos con las encimeras de gas y, en los contactos con los fabricantes de muebles de cocina, vimos la necesidad de ir fabricando más productos de encastre que se adaptasen a sus necesidades, y fue ya en los 70 cuando ofrecíamos una gama amplia con el fregadero, la encimera y el horno. Entonces apareció la necesidad de una campana de extracción, con lo que ya tuvimos la gama suficiente que también demandaban algunas tiendas de electrodomésticos.
Llegamos a la situación actual, una completa gama de productos, que satisfacen tanto a las tiendas de electrodomésticos como al especialista de muebles de cocina, con productos con un alto nivel de diseño, con novedosas prestaciones funcionales y suficientes; una gama de productos coordinada y equilibrada en sus niveles de precio que atienda a los diferentes poderes adquisitivos de cada cliente.
Ha visto desde entonces la evolución del mercado y de las tiendas. ¿Cree que la actual incorporación de las cadenas a la venta especializada de cocinas benefi cia al mercado? ¿Y a los fabricantes?
Ni nos favorece ni nos deja de favorecer. Nosotros estamos muy bien con la distribución y desarrollamos con eficacia nuestra función, que es darles lo que nos demandan: productos eficientes de gran calidad.