Financiar las compras es una manera fácil y cómoda de acceder a bienes de consumo que quizá en otras circunstancias nos sería más difícil o incluso imposible adquirir. Gracias a esta herramienta, el consumidor puede disponer de un artículo en el preciso momento que lo necesita pudiendo beneficiarse de la flexibilidad de pago que aportan las opciones de financiación. Pero más allá de las urgencias, esta fórmula de pago hace más fácil la compra de otros artículos que, sin ser bienes de primera necesidad, pueden suponer un objeto de deseo apetecible para el consumidor en un momento determinado. Por ejemplo, antes de un Mundial de fútbol o unos Juegos Olímpicos, puede haber quienes estén interesados en cambiar su televisor por uno de mayores prestaciones y no por ello sacrificar todo el presupuesto para irse de vacaciones. En estos casos, la financiación permite compatibilizar los gastos mediante el aplazamiento y el fraccionamiento del pago. Como explica Gregorio Izquierdo, Director General del Instituto de Estudios Económicos (IEE), “uno de los rasgos de los países más desarrollados es el hecho de poder financiar el consumo. En los países menos desarrollados, la gente únicamente puede comprar al contado, no a crédito. Y la ventaja que tienen las tarjetas de crédito es que son muy inmediatas y flexibles”.
Elegir el momento y comodidad de pago
De esta manera, éstas son las principales ventajas que reporta al usuario la financiación al consumo:
Anticipación. Como apunta Pedro Guijarro, presidente de Asnef (Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito), “la financiación al consumo permite disfrutar de los bienes con anticipación”. En esta apreciación coincide Izquierdo, quien afirma que “la ventaja que tienen los créditos al consumo es que permiten adelantar en el tiempo las compras y, por tanto, aprovechar los momentos de rebajas o adquirir un electrodoméstico cuando más se necesite, sin tener que esperar a haber ahorrado para cubrir el gasto”.