Entre los tipos de aspiradoras (trineos, los robots compactos…) y las tecnologías (con o sin bolsa, el vacío central…), no es fácil asesorar con certeza a un cliente potencial. Además, la limpieza de casas y oficinas es muy importante en la prevención de alergias y enfermedades hoy en día, por lo que el aspirador se ha convertido en un elemento esencial en el proceso de limpieza.
Con apenas un siglo de Historia
El primer aspirador del que se tiene noticia data de finales del siglo XIX, concretamente de 1869, fabricado por la Compañía Americana Limpiadora de Alfombras, el aspirador funcionaba apretando repetidamente una palanca en la parte superior. Y aunque no limpiaba muy bien, superaba con creces los cepillos empleados hasta la fecha, que sólo lograban levantar polvo que se volvía a asentar en alfombras y tapetes.
En 1901 fue patentada la primera aspiradora. Ideada por el ingeniero inglés Hubert Cecil Booth, Puffing Billy era una enorme máquina, con un motor eléctrico, que aspiraba el polvo. También creó una aspiradora que la llamo Trolleyvack que funcionaba con un motor más pequeño, después Booth instaló una empresa de aseo. Su primera
tarea importante fue limpiar la alfombra de la Abadía de Westminster. La primera aspiradora eléctrica “portátil” se inventó en San Francisco, California, en 1905. Esta máquina pesaba más de 40 kilos y su tamaño la convirtió en poco tiempo en un fracaso.