Aunque algunos expertos económicos empiezan a ver con esperanza el futuro, y confían en que se pueda comenzar a divisar la ‘luz al final del túnel’, lo cierto es que el escenario tan complicado en el que se ha tenido que desenvolver nuestro sector en el último año ha obligado a redoblar los esfuerzos para minimizar el impacto de la crisis. Así, casi todos los grupos de distribución han puesto en marcha iniciativas para paliar sus efectos o, al menos, han revisado y potenciado sus medidas y recursos habituales para adaptarse a este panorama. En resumen, éstos son los puntos clave para los operadores que han participado en el reportaje .
Comunicación. Aunque pueda ser difícil mantener la inversión en estos momentos, la comunicación es una de las principales armas para tratar de minimizar las consecuencias de la crisis. La bajada de tarifas de muchos medios de comunicación, así como el abandono o arrinconamiento de las tareas de comunicación por parte de muchas empresas, hace mucho más fácil obtener visibilidad, por lo que cualquier acción puede ser más eficaz. Además, tal vez éste sea el mejor momento para desmarcarse del resto de competidores. La presencia en el deporte ha sido tradicionalmente uno de los canales de comunicación escogidos por muchos operadores. Así, varios grupos participan en eventos deportivos mediante publicidad, patroncinios, esponsorizaciones, etc.
Imagen de marca. Muy ligado a lo anterior, muchos distribuidores están haciendo especial hincapié en su posicionamiento de marca. En un momento como éste, es positivo realzar las notas características de la enseña, resaltar los valores diferenciales y hacer que el consumidor entienda qué es lo que ofrecen los puntos de venta de nuestro grupo y que no podrán encontrar en la competencia.
Folletos. Todos los operadores han seguido mostrando su confianza en este aliado tradicional de las ventas. Los folletos no sólo sirven para que el cliente pueda ver las ofertas, sino que contribuyen a que el usuario recuerde que la tienda está ahí y que también tiene buenos precios. Además, pese a que el cliente no tenga nada imprescindible que comprar, puede contribuir a que se acerque a la tienda ante el reclamo de alguna de las ofertas y, aunque no se lleve ese producto, acabe materializando su visita con la compra algún otro artículo.