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Uno de los electrodomésticos que más trabajo le damos en la cocina es el frigorífico. Los avances tecnológicos que han ido experimentando en los últimos años nos han hecho la vida más fácil. Pero también tenemos que poner de nuestra parte si queremos sacarle el máximo partido.

Para ello, es importante saber cuál es la disposición ideal de los alimentos en su interior para ahorrar tiempo, dinero y ser respetuosos con el planeta.

Desde Teka te damos unos sencillos trucos para que tu frigorífico luzca ordenado y no vuelvas a tirar comida porque no te ha dado tiempo a consumirla.

Lo primero es pensar qué necesitas del frigorífico antes de abrirlo. De esta manera disminuimos la pérdida de frío y mantenemos la temperatura interior.

Una buena opción si estás buscando nuevo frigorífico es que tenga un control de temperatura visible con la puerta abierta y cerrada. Trata de mantener la temperatura a 5ºC y a -18ºC si hablamos de congelador.

Compra un electrodoméstico que se adapte a tus necesidades reales. No es lo mismo el volumen de alimentos que consume una familia de cinco miembros que de una persona. Además, para casas pequeñas los frigoríficos combi son una opción perfecta para un consumo eficiente.

Otra de las ventajas de la tecnología es que ya no tenemos que descongelar o quitar la escarcha del congelador con peligro a dañarlo, incrementando su consumo energético y pagando más. Gracias a que la limpieza de nuestro electrodoméstico es más sencilla y duradera también mantenemos a raya las bacterias.

¿Dónde colocamos cada tipo de alimento?

El congelador es uno de los espacios que más uso le damos para la conservación de alimentos durante más tiempo. Por ello es importante que estén congelados correctamente, bien en recipientes aptos para el congelador como en bolsas precintadas.

Los cajones de la fruta y la verdura son perfectos para que este tipo de alimentos mantengan su humedad y el frío necesario. De esta manera conservan el mayor número de nutrientes y aguantan más tiempo frescos. Además, ten en cuenta que si conservas frutas y verduras dentro de las bolsas de plástico donde vienen envasadas tardarán más en ponerse mohosas.

La zona baja del frigorífico, que suele ser la más fría, es perfecta para productos frescos como carnes y pescados y también para fiambres y quesos.

En la zona media tenemos que almacenar alimentos que requieran temperaturas estándar como yogures o productos lácteos. Y en la parte alta las sobras de comida que necesitan una temperatura más estable.

En la puerta del frigorífico pondremos los alimentos que no necesitan estar a temperaturas muy bajas como bebidas, huevos, la mantequilla, salsas o alimentos que quieras descongelar.

Pero no todo tiene cabida en el frigorífico de tu hogar. Hay productos dentro de las frutas y las verduras que se conservan mejor en el exterior. Así estarán más maduros en el momento de su consumo. Otros alimentos como chocolates, patatas, cebollas… pueden estar perfectamente fuera a temperaturas bajas y suaves.