
El televisor es uno de los electrodomésticos más apreciados por los usuarios. Es el centro de la mayoría de nuestros salones y a todos nos gusta contar con un buen aparato para disfrutar cuando por fin nos sentamos frente a él, ya sea para ver las noticias, una serie, una película, un concurso, un partido de fútbol… o navegar por intenet, realizar una videollamada o consultar las redes sociales, que son sólo algunas de las prestaciones que ya ofrecen los equipos más modernos.
Es el electrodoméstico del que más disfrutamos, por lo que nos gusta estar a la última. El televisor es un producto en constante evolución, en el que las innovaciones son continuas. Por eso, aunque la vida útil de cualquier aparato de calidad alcanza sin problemas los diez años, gran parte de los usuarios se muestran más dispuestos a sustituir su viejo televisor antes de que llegue a estropearse. El consumidor prefiere renovarlo antes, con el fin de adquirir un aparato equipado con la tecnología más novedosa. Aunque la crisis ha azotado a todo el sector, el deseo de actualización del televisor ha contribuido a sostener las ventas.
En este ejercicio, la celebración del Mundial de fútbol de Brasil –pese a la pronta eliminación de la selección nacional- y el interés de los consumidores por los Smart TV han sido los puntales que han aguantado las ventas. Según el último informe GfK TEMAX, correspondiente al segundo trimestre de 2014, la electrónica de consumo -productos de imagen y sonido- facturó 457 millones de euros, y abandonó los números rojos, registrando un leve crecimiento del 0,2%. Este cambio de signo se debe al buen comportamiento de los televisores, gracias al impulso registrado por el mundial. El estudio de la consultora también indica que se experimentó un aumento de la demanda de equipos de más pulgadas y mejor calidad de imagen. Además, se incrementó la demanda de complementos como soportes y barras de sonido.