Las planchas tradicionales de calor seco han pasado a ser planchas de vapor y, con la incorporación de calderines exteriores, sistemas de planchado, aunque actualmente hay planchas de vapor compactas que incorporan en su estructura un generador de vapor. Pero son los sistemas de planchado, también conocidos como planchas de caldera, los actuales reyes del planchado. Estos ofrecen un acabado profesional y reducen el tiempo de la pesada tarea que supone planchar. Su gran capacidad de generar vapor en cualquier posición los convierten en aliados ideales en el planchado cotidiano que, además, debido a las propiedades del vapor, son capaces de eliminar los malos olores de las prendas. Estas y otras ventajas para el usuario, que cada día las conoce y valora más, han hecho de este PAE un producto de especial interés para su venta en las tiendas de electrodomésticos, ya que no sólo aporta un margen sensiblemente mayor que el de la plancha convencional, sino que además la bajada de los precios que han registrado en estos últimos años los han convertido en producto accesible para todos los consumidores y, como reflejan los datos GFK, con importantes crecimientos en nuestro país.
El panorama actual del sector del planchado en España, como indica el panel de mercado de la consultora, registra un crecimiento de casi el 3% en volumen, mientras que en valor roza el 6´5% de crecimiento, considerando el período enero-abril 06-07. El contraste producido entre volumen y valor se debe básicamente al aumento en la demanda de los “Sistemas de Planchado”, que tienen un precio mayor que las “Planchas Tradicionales de Vapor”, que apenas han registrado crecimiento. Por su parte, las “Planchas Tradicionales en Seco”, que apenas ya se demandan, junto con las de “Viaje”, han sufrido un ligero retroceso.
Breve historia del planchado
Las formas y sistemas de planchado se han venido modificando a lo largo de la Historia, al igual que los utensilios fabricados para tal fin. Los historiadores aseguran que el planchado era un símbolo de distinción entre las clases altas y bajas. Se tiene constancia de que ya los romanos, en el siglo II a.C., encargaban a sus esclavos la ardua tarea del planchado, que por entonces consistía en apalear las arrugas con un mazo plano metálico, y que les permitía llevar los pliegues de sus prendas sin arrugas. También en el siglo I d.C., se venían utilizando en China plataformas planas con un asa, a modo de sartén, que conteniendo brasas se usaban para quitar las arrugas. Al igual, también en China pero ya en el siglo IV, se sabe de la existencia de recipientes de lata con un mango que contenían carbón. Y así el concepto del planchado, y sus diversos sistemas, fue pasando a través de la Historia por las diferentes culturas hasta la llegada del siglo XVII, momento en el que aparece el término “plancha” que hoy en día conocemos y utilizamos