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Calderas: confort eficiente de clase 5

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No cabe duda de que las calderas son un equipo imprescindible tanto en hogares como en todo tipo de…

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Con la entrada en vigor del Reglamento de Instalaciones Térmicas de los Edificios (RITE) se han regulado los nuevos parámetros que éstas tienen que cumplir en aras de una mejor eficiencia energética, un mayor aislamiento de los equipos, utilización de energías menos contaminantes, así como la incorporación de subsistemas de recuperación de energías y la utilización de energías residuales, entre otros. Como consecuencia, el sector industrial se ha adaptado a la nueva normativa fundamentalmente con dos tipos de calderas, ambas de clase 5, estas son la de Baja Emisión de Óxido de Nitrógeno (NOx) y las de condensación.Las primeras se caracterizan, según Mariano Tur, Jefe de Producto de Calderas ‘Baxiroca’, como «aquellas calderas que incluyen un quemador refrigerado que permite reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno a valores muy reducidos», cuyos rendimientos, apunta Jaime Muñoz, Director Técnico de C&C Manaut «oscilan entre el 93% y el 95% sobre el P.C.I.» . Por su parte, Kepa Larruzea Goienetxe, Director de I+D+i+a de Fagor especifica que éstas «se pueden instalar con salida a fachadas en las reposiciones y en las rehabilitaciones de las viviendas existentes». En cuanto a su eficiencia energética, continúa «llegan a rendimientos del 96% al 100% Pn y 70ºC de temperatura media, y por tanto, adecuadas para su sustitución en las instalaciones con radiadores a alta temperatura. Estos datos de eficiencia están próximos a los que se pueden obtener con calderas de condensación en estas condiciones de instalación». En referencia al combustible necesario para su funcionamiento, añade «como estos modelos no requieren la conducción de los condensados, pueden trabajar con gas natural y butano-propano». Entretanto, Mariano Tur define a las calderas de condensación como aquéllas que disponen de un quemador sobredimensionado que permite sobreenfriar los productos en la combustión. Este proceso deriva en la condensación del vapor que contienen estos productos y conlleva una recuperación de calor que en calderas convencionales se escapa por la chimenea, pero que en este caso la caldera es capaz de aprovecharlo para el sistema».

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