
La ecoeficiencia ha dejado de ser un aspecto tangencial de los electrodomésticos para convertirse en uno de los factores diferenciales en todas las gamas de producto. El éxito de medidas como la introducción de la etiqueta de eficiencia energética o la puesta en marcha de los planes renove, han conseguido que el usuario se familiarice con esta característica tan importante y que aumente el interés en la adquisición de equipos con las mejores calificaciones.
Esto es fundamental, ya que de nada sirve el incesante esfuerzo de los fabricantes en pos de la ecoeficiencia si el consumidor no valora la importancia de contar con los aparatos más eficientes, ya sea por el ahorro que pueden obtener o por su responsabilidad medioambiental. Afortunadamente, aunque todavía hay otros factores tanto o más importantes en la decisión de compra, la ecoeficiencia va cobrando un protagonismo mayor año tras año. “Es un aspecto cada vez más importante en la toma de decisión de compra, especialmente por su contribución al ahorro energético y a la reducción del impacto ambiental. Creemos que las empresas, así como los organismos públicos, los medios de comunicación y organizaciones privadas, están trabajando en la dirección correcta, ‘educando’ al usuario/consumidor en la cultura de la eficiencia energética y el consumo responsable para que, a la hora de valorar la compra de un producto, la eficiencia tenga el mismo peso que otros argumentos, como el precio de venta, el diseño, la calidad y durabilidad o la imagen de marca”, señala Paul Cárcel, Responsable del Departamento de Marketing de Cata.