La concienciación sobre el ahorro en el consumo de energía, detergente y agua de los electrodomésticos, ha llevado a los fabricantes a incorporar en sus aparatos tecnologías destinadas al ahorro y, por ende, a dañar en menor medida el medioambiente, gracias a un uso racional de los recursos.
Agua
En cuanto al agua, las lavadoras han desarrollado novedosos avances para evitar tanto la pérdida de líquidos como el derroche de los mismos, gracias a válvulas antirretorno, sistemas de corte del suministro en caso de fuga, filtros de retención de elementos que puedan bloquear el desagüe, o incluso sensores que determinan la cantidad y tipología de prendas a lavar, utilizando así el agua estrictamente necesaria y a la temperatura adecuada para éstas, aunque la tecnología mencionada sólo está disponible en algunos modelos y marcas concretos. Para el resto, será el usuario quien decida el programa de lavado en función de la ropa de la colada, mediante los mandos de control del aparato, que elegirá el ciclo en función del tipo de ropa de la colada, ya que unas prendas requieren menos temperaturas para su lavado, mientras las más delicadas han de lavarse con programas especiales, etc. Cabe destacar, en este sentido, que muchas lavadoras, aún siendo modelos recientes, no son capaces de determinar la carga de la ropa, por lo que gastará la misma cantidad de agua y energía tanto si el tambor está lleno o si se lavarán pocas prendas.
Detergente
Al margen de las indicaciones más comunes sobre los envases de detergentes, en relación tanto al reciclado de los mismos como a la compra, por parte del usuario, de envases rellenables y recambios de éstos, será conveniente además que la cantidad de producto sea la adecuada para la suciedad de la ropa, la dureza del agua (que dependerá de la localidad) y el tipo de prendas. El uso responsable del detergente es fundamental para dañar en la menor medida posible el medio, ya que tras el lavado, el agua sucia y el detergente acaban, normalmente, en ríos y mares, contaminándolos y deteriorando a las especies vegetales y animales. De entre los tipos de detergentes, diferentes asociaciones han alertado sobre la necesidad de eliminar de estos productos el fosfato, cuya función es ablandar el agua, aunque es un alto contaminante que provoca, una vez vertido a los cauces fluviales, el crecimiento de algas que empeoran el ecosistema acuático. Este proceso a evitar se conoce como eutrofización. Por suerte, hoy en día existen muchos detergentes que ya han eliminado esta sustancia de su composición.
Energía
Hace una década, España aceptaba la utilización de la normativa europea sobre el etiquetado energético de los electrodomésticos de la gama blanca, con el fin de facilitar la identificación del nivel de eficiencia en función de su ahorro respecto a la media de los productos del mercado. Esta clasificación de 7 niveles (ampliada posteriormente con los “A+” y “A++” para frigoríficos y congeladores), asignados a letras, de la A, la más eficicente, a la G, distingue el porcentaje de ahorro.