Hace tan sólo tres años que los reproductores multimedia provocaron la revolución del mercado de la portabilidad, no desde el momento en que nacieron, sino cuando todos los usuarios tuvieron la necesidad de disponer de uno de ellos. Desde entonces la evolución de estos dispositivos, por distintos caminos, ha provocado que deban adaptarse a los tiempos y necesidades de sus compradores que, por suerte para los fabricantes, el perfil de éstos es hoy una personas de cualquier edad y país.
Según datos de un estudio de mercado realizado por la consultora IDC, solo el año pasado se vendieron en el mundo 12,5 millones de aparatos con capacidad de reproducción del formato MP3. Con los ya vendidos y las previsiones para este año, la propia consultora apuesta por la cifra de 50 millones de unidades vendidas desde su aparición, estimando que generen solo en 2008 unos beneficios de 58 mil millones de dólares, en claro detrimento de otros aparatos que ya casi han pasado a la historia, como el discman o el minidisc. Ahora más que nunca cobran especial protagonismo, frente a los aparatos meramente reproductores de música, aquellos cuya funcionalidad se amplía dando cabida a nuevas posibilidades. El consumidor cada día apuesta más por la calidad del producto, por su estética y por la combinación de funciones. Más concretamente, el vídeo en los reproductores de bolsillo ha cobrado especial relevancia, y los teléfonos móviles también han ampliado sus ventas gracias a la incorporación de ambos sistemas. Hablando de la telefonía móvil, ante la inminente llegada del iPhone de Apple a nuestro país d e la mano probablemente de Movistar, y avalado por sus ventas en países como Estados Unidos o Reino Unido, cabe esperar que el resto de marcas tanto de reproductores como fabricantes de telefonía intenten adaptar sus productos para competir con el superventas de la manzana.